Vuelta a la rutina con niños: 8 consejos para que septiembre sea más fácil

La vuelta a la rutina con niños después de las vacaciones no siempre es sencilla. Durante semanas hemos vivido con horarios más flexibles, comidas más tardías, menos prisas y días en los que el reloj importaba bastante poco. Y, de repente, septiembre vuelve a llenarlo todo de horarios, colegio, actividades y despertadores.

La buena noticia es que no hace falta cambiar el ritmo de un día para otro. Con un poco de organización y, sobre todo, algo de margen para adaptarnos, podemos conseguir que la vuelta a la rutina con niños sea mucho más llevadera para toda la familia. Aquí van 8 consejos para conseguirlo.

vuelta a la rutina

1.Cómo preparar la vuelta a la rutina con niños

Pasar de acostarse tarde a madrugar para ir al colegio de un día para otro puede ser complicado.

Unos días antes de empezar las clases, podéis adelantar progresivamente la hora de cenar y de ir a dormir. Lo mismo ocurre por la mañana: empezar a levantarse un poco antes ayudará a que el primer madrugón no sea tan duro.

No hace falta recuperar inmediatamente el horario habitual. Media hora cada pocos días puede ser suficiente.

2. No intentéis organizar septiembre entero en agosto

Extraescolares, deporte, idiomas, música, deberes…

Con el comienzo del curso es fácil volver a llenar la agenda familiar antes incluso de saber cómo será el nuevo ritmo.

Antes de apuntar a los niños a varias actividades, puede ser buena idea esperar unos días y observar cómo se adaptan al colegio y a los nuevos horarios.

También necesitan tardes en las que simplemente no haya nada programado.

3. Preparad juntos la vuelta al cole

La preparación del nuevo curso no tiene por qué recaer exclusivamente en los adultos.

Según su edad, los niños pueden participar en pequeñas decisiones y tareas:

  • Revisar qué material pueden reutilizar.
  • Preparar la mochila.
  • Organizar su escritorio.
  • Elegir alguna cosa que necesiten para el nuevo curso.
  • Preparar la ropa del primer día.

Además de fomentar su autonomía, participar en los preparativos puede hacer que afronten el comienzo del curso con más ilusión.

vuelta al cole

4. Dejad espacio para hablar de cómo se sienten

No todos los niños viven septiembre de la misma manera.

Algunos están deseando volver a ver a sus amigos. Otros sienten nervios por cambiar de profesor, empezar en un colegio nuevo o enfrentarse a un curso más exigente.

Y muchas veces pueden sentir ambas cosas a la vez.

Preguntarles qué les apetece de la vuelta y qué les preocupa puede abrir conversaciones que de otro modo quizá no surgirían.

5. Simplificad las primeras semanas

Septiembre ya trae suficientes novedades por sí solo.

Siempre que sea posible, las primeras semanas pueden ser un buen momento para simplificar el resto de la vida familiar: comidas fáciles, menos compromisos y fines de semana sin demasiados planes.

No hace falta recuperar todas las rutinas a la vez.

Primero el colegio. Después ya habrá tiempo para ir incorporando el resto.

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6. Conservad alguna pequeña costumbre del verano

Una vuelta a la rutina con niños más amable también pasa por no despedirse completamente del verano. Quizá durante las vacaciones habéis cenado juntos con más calma, jugado a las cartas después de comer, salido a pasear por la noche o simplemente hablado más.

Elegid una pequeña costumbre del verano que queráis conservar durante el curso.

Puede convertirse en vuestro desayuno especial del domingo, una noche semanal de juegos, una excursión al mes o cualquier pequeño ritual familiar.

7. Preparad algo bonito para después de la vuelta

Septiembre no tiene por qué significar que ahora toca esperar hasta las próximas vacaciones.

Tener pequeños planes en el horizonte ayuda a que el cambio sea menos brusco: una excursión, una tarde con amigos, una película juntos, una escapada de fin de semana o simplemente preparar algo especial para el sábado.

No hace falta que sean grandes planes.

Muchas veces, tener algo que esperar con ilusión cambia completamente la semana.

8. Dad tiempo a toda la familia para adaptarse

Quizá este sea el consejo más importante.

La vuelta a la rutina con niños no sucede el primer lunes de septiembre. Necesitamos unos días —y a veces unas semanas— para recuperar horarios, acostumbrarnos a las nuevas obligaciones y encontrar de nuevo nuestro ritmo.

Y esto también vale para los adultos.

Si durante los primeros días hay más cansancio, algún despiste o las mañanas son un pequeño caos, no significa que el curso haya empezado mal.

Simplemente estamos volviendo a empezar.

Un nuevo curso, un nuevo ritmo
Y así, poco a poco, septiembre empieza a sentirse otra vez como casa.

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